Nota del editor: Estamos agradecidos con el equipo editorial del Informe del 2026 del Estado de la Pobreza en Nueva York que nos autorizaron publicar un extracto del informe a continuación. A pesar de que este artículo tenga que ver con las particularidades de los centros de datos y resistencias en el Estado de Nueva York, entendemos que todo lector puede sacar provecho del contenido ya que la inteligencia artificial se está dejando sentir en todas partes.
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Hoy la inteligencia artificial (IA) atrae la mayor inversión económica. La IA y otras tecnologías digitales son la base de la “cuarta revolución industrial”, en la que se están transformando todos los sectores, desde la industria manufacturera y la agricultura hasta el comercio y el servicio al cliente.
La gobernadora Hochul quiere que Nueva York sea un centro mundial para la producción avanzada de chips y la innovación en IA. Con una regulación adecuada y bajo control democrático, estas tecnologías podrían abrir un futuro de abundancia para todos. Pero ahora están controladas por un puñado de billonarios y corporaciones y se utilizan principalmente para el beneficio privado, la supremacía militar, la propaganda y el control social. La IA sustituye al trabajo humano en todos los ámbitos en los que se emplea, concentrando la riqueza extrema en unas pocas manos, empobreciendo a las mayorías y destruyendo el planeta.
A pesar de todo lo que se escucha sobre “la nube”, la IA existe en físico a través de los centros de datos. Los centros de datos son almacenes llenos de servidores informáticos, chips y equipos que no solo guardan nuestras fotos y correos electrónicos, sino que también ejecutan grandes modelos de lenguaje de IA, gestionan criptomonedas, y apoyan ataques militares contra Gaza, Venezuela y otros lugares.
La inversión en los centros de datos es altísima, a pesar de que no esté claro cómo la IA va a generar beneficios. Las comunidades de todo el país en las que se propone la construcción de centros de datos, se están organizando para exigir más información sobre las posibles consecuencias.
Los centros de datos requieren enormes cantidades de agua, son muy contaminantes, y tienden a ser planificados en zonas de alta pobreza. Consumen tanta electricidad que el aumento de la demanda sobre las redes eléctricas eleva las facturas de energía de todos.
En enero de 2026, el Estado de Nueva York contaba con siete centros de datos en funcionamiento que usan 123 megavatios (MW) de electricidad. Los centros que se proponen ahora multiplicarían esta cifra por diez. Un centro de datos en el condado de Genesee, en el oeste de Nueva York, podría usar hasta 500 MW. Otro en el condado de Tompkins, en el centro de Nueva York, se enfrenta a una demanda después de que se concediera el permiso inicial para usar hasta 400 MW más.
La nación Tonawanda Seneca lidera la resistencia al Science and Technology Advanced Manufacturing Park (STAMP), un parque industrial que está considerando la construcción de un enorme centro de datos en 1200 acres de humedales y praderas que bordean la reserva Seneca y sus tierras ancestrales. Según experiencias iniciales, las luchas en contra de los centros de datos tienen el potencial de unir a las personas y avanzar las formas de organización políticamente independientes.
Leer el Informe del 2026 del Estado de la Pobreza en Nueva York en español o inglés.
